Para realizar este ejemplo práctico vamos a centrar el análisis en una supuesta explotación de olivar.

Datos de partida:

Tipo del IVA para frutas y hortalizas frescas: 4%

Compensación a tanto alzado percibida por los agricultores incluidos en el Régimen Especial del IVA de la agricultura: 12%.

Tipo normal de IVA, aplicable a la mayoría de bienes y servicios consumidos por los agricultores: 21%.

Una de las excepciones más importantes al tipo impositivo del 21%, es el agua para riego cuyo tipo es el 10%., pero que no hemos tenido en cuenta en este ejemplo al ser un olivar de secano.

Índice de rendimiento neto IRPF estimación objetiva: 0,26

Ingresos brutos obtenidos por la venta de la producción: 100.000 €.

Caso 1: Se opta por el Régimen General del IVA.

En este caso el agricultor vende su producción aplicando un IVA repercutido del 4%.

100.000 x 0,04 = 4.000€. Es decir, ingresa esta cantidad de IVA procedente de sus clientes.

Sin embargo, los bienes y servicios consumidos, en su mayoría serán abonados aplicando un tipo impositivo del 21%, excluyendo de esos costes el de la mano de obra que no está sujeto a IVA, salvo que se contrate a una empresa multiservicio parta esas tareas, y el del agua, suponiendo que se trate de olivar de secano. Así pues, con esas suposiciones y teniendo en cuenta unos costes que supongan el 40 % de la cifra de ventas, los pagos realizados por el IVA soportado serán los siguientes:

40.000 x 0,21 = 8.400 €. Es decir, paga esta cantidad de IVA a sus proveedores.

Con estos datos, el IVA a recuperar por el agricultor será igual a la diferencia entre el IVA soportado y el IVA repercutido.

IVA soportado – IVA repercutido = 8.400 – 4.000 = 4.400€.

Si en este caso, la tributación del IRPF se realiza mediante el método de Estimación Directa Simplificada, este sería el resultado:

Rendimiento de la actividad = Ingresos – Gastos = 100.000 – 40.000 = 60.000 €

Caso 2: Se opta por el Régimen Especial IVA de la agricultura.

En este caso el agricultor cuando vende su producción al cliente, un mayorista o una cooperativa, en este caso, al contrario que en el caso anterior, es este último el que emite la factura al agricultor, se produce una inversión del sujeto pasivo.

El agricultor recibe una compensación a tanto alzado por la diferencia supuesta entre el IVA pagado y el IVA a cobrar, del 12% del total facturado, en este ejemplo la compensación que recibiría el agricultor sería la siguiente:

100.000 x 0,12 = 12.000 €.

Esta cantidad la recibe directamente del cliente en el momento de realizar la venta, por lo que tampoco será necesario realizar ninguna declaración trimestral ante la AEAT para recuperar ese importe, cosa que si sería necesario en el caso anterior.

En este caso, la tributación del IRPF se realizará mediante el método de Estimación Objetiva aplicando índice de rendimiento neto, es decir:

Rendimiento de la actividad = Ingresos incluida compensación IVA x Índice de rendimiento neto = 112.000 X 0,26 = 29.120 €

Conclusión.

Si el agricultor opta por el Régimen Especial del IVA de la agricultura, obtendría un beneficio equivalente a:

12.000 – 4.400 = 7.600 €

Y en cuanto al IRPF, la diferencia entre los rendimientos obtenidos, y por tanto entre las bases imponibles del impuesto, será de:

60.000 – 29.120 = 30.880 €

Luego tanto por el IVA como por las repercusiones en el IRPF, el régimen más favorable para el agricultor es el Régimen Especial IVA de la agricultura.

Esta conclusión general, sólo tendrá una excepción que vendrá dada por las inversiones que realice el agricultor, puesto que si ese mismo año realiza inversiones por valor por ejemplo de 30.000 €, el resultado sería muy diferente.

En el caso del IVA, la devolución en caso de optar por el Régimen Especial del IVA pasaría a ser la siguiente:

IVA soportado – IVA repercutido = 14.700 (8.400+6.300*) – 4.000 = 10.700€.

(*) 30.000 x 0,21 = 6.300 €, este sería el IVA correspondiente a la inversión realizada.

Y en el IRPF, el nuevo rendimiento neto, suponiendo que la inversión realizada tenga un periodo de amortización de 10 años, sería:

Rendimiento de la actividad = Ingresos – Gastos = 100.000 – 43.000 (40.000 + 3.000*) = 57.000 €

(*) 30.000/10 = 3.000 €, esta sería la imputación anual como gasto de la amortización correspondiente a la inversión realizada de 30.000 en el año.

Luego la conclusión general sería que el Régimen Especial del IVA de la agricultura y la Estimación Objetiva en el IRPF, son más favorables para los agricultores que el Régimen General del IVA y la Estimación Directa Simplificada en el IRPF, salvo que se realicen inversiones en el año que compensen esa diferencia.

 

Autor: José Antonio Fernández Navarrete