El Euribor o European Interbank Offered Rate es el tipo europeo de oferta interbancaria. Esto que suena tan técnico se resume en el tipo de interés al que los bancos se prestan dinero entre sí a corto plazo. El valor del euribor se publica diariamente, aunque en muchos casos se utiliza su media anual.

El Euribor se calcula como la media de los tipos de interés de las 20 entidades de crédito elegidas por la Federación de Bancos Europeos eliminando el 15% de los valores más altos y el 15% de los más bajos. El resultado se redondea al número de tres decimales más próximo al valor promedio y se publica en torno a las 11 de la mañana. El euribor comenzó a utilizarse en 1999 y en la mayoría de casos ha estado en positivo. Desde febrero 2016 está en tasas negativas, lo que hace que se pague menos por la hipoteca. Si consultamos las series históricas, en los últimos años asistimos  a un euribor bajo e incluso negativo.

Desde hace varios años se estudia cambiar la forma en la que se calcula el índice, estos cambios deberían haber entrado en vigor en la primera mitad de 2018, aunque parece ser que su debut oficial tendrá lugar entre septiembre y octubre del año en curso siendo su  objetivo último que sea más real.

La entidad encargada de la reforma del euríbor es el Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI, por sus siglas en inglés). Esta entidad se propuso  en un principio poner en marcha un cálculo del euríbor totalmente basado en transacciones reales del mercado, pero en mayo de 2017 tuvo que reconocer  que “no era viable” por la insuficiencia de las operaciones existentes. La nueva fórmula estará basada en una metodología híbrida, que tendrá en cuenta para su cálculo en primer lugar las transacciones reales, después las operaciones históricas y, en última instancia, precios teóricos. Con la actual metodología solo se emplean estos últimos.

Esta reforma es importante por el protagonismo que todos los tramos del euríbor -1 semana, 1 mes, 3 meses, 6 meses y 12 meses- tienen en la estructura financiera actual. Las autoridades en la materia estiman que el euríbor es la referencia para contratos por valor de 180 billones de euros al ser el índice que se incluye en los contratos de distintas operaciones financieras para las compañías, fundamentalmente, y para la economía doméstica. En España, por ejemplo, se estima que el euríbor es la referencia para el 90% de las hipotecas a tipo variable.

Por tanto, la reforma no implica que un índice nuevo sustituya al actual euríbor, sino que el objetivo es mantener el actual con una metodología nueva.

El euríbor híbrido estará listo para su puesta en marcha en otoño de 2019, y se concederá a la banca un periodo transitorio en el que podrán convivir el índice actual y su nueva versión. El plazo de adaptación podría llegar a alargarse, pero en cualquier caso el euríbor híbrido deberá aplicarse en todas las nuevas operaciones a partir del 1 de enero de 2020.

Esta reforma según recoge el Reglamento (UE) 2016/1011 pretende reforzar la fiabilidad, transparencia y seguridad de unos índices que resultan fundamentales en el sistema financiero. Para que estos cambios se lleven a cabo es necesario que la entidad encargada de la reforma EMMI reciba  la autorización de la Autoridades de Servicios Financieros y Mercados de Bélgica -la CNMV belga-, que es el organismo supervisor del euríbor, acreditando  la fiabilidad, la exactitud y la inviolabilidad del euríbor híbrido.

Este cambio tiene en jaque a las entidades bancarias pues se podrían ver afectadas por multitud de reclamaciones  si los tipos de interés resultantes difieren de los aplicados hasta esa fecha.  Al euríbor están vinculadas la mayoría de las hipotecas variables en España, por lo que una desviación al alza, aunque muy leve, sería desfavorable para el bolsillo de millones de hipotecados.

La proximidad de la fecha límite no solo afecta  a EMMI, sino también a las empresas, los bancos y todos los actores del mercado que toman el euríbor como referencia. Desde el 1 de enero de 2020 el actual cálculo del euríbor no será la referencia a seguir, pero a dia de hoy  se ignora si la nueva metodología híbrida será válida porque falta  saber si será aceptada por las autoridades. El dinero en juego es mucho como ya se ha comentado. Debido a la gran importancia que supone el cambio  y por la  incertidumbre que ya se está generando, las instituciones europeas están valorando la posibilidad  de retrasar la fecha límite señalada para dar más tiempo a la entidad encargada Instituto Europeo de Mercados Monetarios (EMMI).

Autor: Francisca Castro Yepez