El modelo de crecimiento económico tradicional, el basado en el uso de abundantes recursos naturales a bajo coste cuya máxima es “producir, usar y tirar” parece haber llegado a su fin. Frente a esta denominada economía lineal nos encontramos con un nuevo paradigma denominado economía circular en la que el proceso productivo reduce al mínimo los desechos y estos son concebidos como recursos de utilidad a conservar dentro de la economía, imitando a un sistema biológico donde los desechos forman parte de manera natural del ecosistema.

Por definición, los modelos de economía circular exigen a las empresas una mayor implicación en el uso y eliminación de recursos, de modo que no solo generen ingresos con la venta directa de sus productos o servicios, sino también facilitando el acceso a los mismos y optimizando su rendimiento en toda la cadena de valor, enfocándose más al sistema que a sus partes.

Los elementos clave del sistema circular que debe tener en cuenta una empresa en su modelo de negocio son:

  • El uso prioritario de recursos renovables, reusables y no tóxicos.
  • El desecho no existe: El uso de los desechos como un recurso, reutilizándolos y reciclándolos, más que deshaciéndose de ellos.
  • Enfoque del diseño hacia el uso futuro, más que a la tradicional obsolescencia que provoca el usar y tirar.
  • Conservar y extender el uso de lo que ya está producido, adaptando, conservando y reparando para maximizar el uso de los productos.
  • Proveedores y clientes colaboran con la empresa para crear valor conjunto al sistema completo.
  • Incorporación de la transformación digital a todas las partes del proceso.

La creación de nuevos modelos de negocio en este círculo virtuoso de la economía y sus elementos es evidente. La consultora Accenture ha identificado, tras un análisis de más de 120 empresas que innovan para mejorar la productividad de los recursos, cinco modelos de negocio que subyacen a la economía circular, que son:

Suministros circulares: suministro de recursos totalmente renovables, reciclables o biodegradables para sistemas circulares de producción y consumo.

Recuperación de los recursos: La recuperación del valor restante al final del ciclo de vida de un producto para utilizarlo en el siguiente ciclo.

Prolongación de la vida útil del producto: Ampliación del ciclo de vida de productos y componentes mediante reparación, actualización y reventa.

Uso compartido de plataformas: Aumento del nivel de uso de productos compartiendo su empleo/acceso/propiedad para compensar el exceso de capacidad o la falta de uso, aumentando la productividad y el valor que se aporta a los usuarios.

Producto como servicio: uno o más clientes utilizan los productos según un contrato de alquiler o de pago por uso. Este modelo de negocio transforma por completo los incentivos para hacer productos más duraderos y fáciles de actualizar, haciendo hincapié en las prestaciones en lugar del volumen.

Muchos de esos modelos, cuando no todos, no serían posibles sin la ayuda de nuevas tecnologías, especialmente las tecnologías digitales, como redes sociales, movilidad, analítica, cloud y el internet de las cosas.

En poco más de 3 minutos este vídeo nos explica el concepto “Economía Circular”

La Unión Europea ha adoptado un Plan de Acción sobre Economía Circula que ofrece un paquete de medidas para facilitar el acceso. Consulta aquí