Nos despertamos esta semana con una revolución del e-commerce de “manos” del gigante de la distribución comercial mundial, Amazon, que ha puesto en marcha Handmade, un servicio más de la marca que permite la distribución de productos de “artesanía” y de “artesanos” con la publicidad y garantía de que están “hechos a mano”.

La entrevista que publica TRENDENCIAS con Javier Alvira, responsable de Amazon Marketplace España, y a Eva Estévez, artesana incorporada al proyecto a través de su marca Encuire, nombra el concepto “a mano” hasta siete veces y en su traducción al inglés, “handmade”, hasta doce. Amazon quiere dejar bien claro cuál es su objetivo de negocio y dónde está el valor artesanal de lo que ahí se venda y compre: en el proceso de elaboración manual del producto al que, parece ser, cada vez damos más importancia como consumidores.

La idea no es de Amazon. Ya existían aplicaciones y plataformas enfocadas al comercio electrónico de productos de estas características que facilitaban la comercialización de “artesanía” al pequeño productor aunque, está claro, el acceso universal que el modelo de Amazon permite al “artesano”, no tiene comparación.

Para mi gusto, no obstante, los referentes al modo artesano de confección del producto que impregna el concepto que Amazon quiere transmitir adolece de los verdaderos valores del concepto de artesano que el gran Richard Sennet, profesor de Sociología de la London School of Economics, puso de relieve en su obra “El artesano”. Y es que, para Sennet, el mero proceso del “hecho a mano” no es todo ya que su idea de lo artesano escapa al mero hecho de producción de objetos para quedar implantado como valor inherente al hecho de trabajar con habilidad, compromiso y juicio, sea lo que sea lo que acabes vendiendo como emprendedor o empresario.

Mi acercamiento al concepto, de hecho, fue a través de la #REDCA, un grupo de profesionales de diverso tipo que compartían el hecho de realizar trabajos de consultoría a pequeña escala sobre distintos aspectos de la mejora en las organizaciones que encontraron en el enfoque artesano del trabajo que Sennet desarrolla en su obra, un modelo que la gran consultoría no podía aportar a determinados entornos.

En su declaración de intenciones, los profesionales de la #REDCA, destacan los aportes que la dimensión artesana de la prestación de un servicio como el de la consultoría puede hacer a las organizaciones en las que desarrollan su trabajo y que son valores propios del trabajador artesano que Sennet desgrana en su obra y no necesariamente tienen que ver con un proceso manual de obtención de un producto si no, más bien, con la forma de entender el trabajo.

De esta manera, como Sennet, se valora:

  • El hecho de que sean estructuras simples y autónomas, empresas de una persona la mayoría que se asemejan más al concepto de “taller” más que al de “fábrica” de producción en serie.
  • El enfoque de los proyectos hacia las personas, no necesariamente, o no solo, hacia las estructuras organizativas a las que pertenecen.
  • Gusto por el trabajo, lo que los lleva a una mezcla permanente del trabajo con su vida personal, al estilo de aquellas casas-taller donde los artesanos desarrollaban su vida, sin importarle el trasladar ambas al lugar donde se encuentre el trabajo.
  • Colaboración abierta entre la comunidad artesana, dentro de la cual se heredan prácticas, cultura, hábitos y conocimiento en el ejercicio de la profesión, tal y como se han desarrollado a lo largo de la historia los oficios: compartiendo y conviviendo maestros con aprendices.
  • Se incorpora el concepto de red, tan característica del trabajo del siglo XXI, para enriquecer el producto y utilizan las herramientas tecnológicas abiertas para crearla (blogs y en los medios sociales en los que participan de forma constante), generando en ellos al mismo tiempo conocimiento, ideas e inquietudes sobre el ejercicio de la profesión.

Como dice Sennet “hacer es pensar” y así, la artesanía en red se considera una comunidad de práctica en la que el profesional, como el aprendiz en el taller en el que trabajaba, aprende a través del “cómo”, esto es, haciendo.

Así pues, liberemos a nuestro proyecto de la esclavitud de las reglas fabriles, del ejercicio medido y tasado de la solución “enlatada” y ofrezcamos a nuestros clientes nuestra valía artesana, porque es ahí donde lograremos incorporar distinción y valor a nuestro producto.

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