Las palabras startup y emprendimiento se han usado con demasiada libertad en los últimos años. Pero no llevaros a engaño, estos términos son muy distintos y no implican lo mismo.

Evidentemente ambos conceptos se refieren a negocios y también son similares en el hecho de que conllevan riesgos y la posibilidad de fracasar es muy real. 

 Pero qué es lo que las distingue.

Un emprendedor es una persona que asume un riesgo personal en la creación de un nuevo negocio siendo responsable de su éxito o fracaso y asumiendo generalmente en solitario su gestión. En cambio, una startup es un tipo de empresa, promovida o no, por un emprendedor pero que busca crear un nuevo modelo de negocio. Su intención inicial es descubrir a un cliente al que ofrecer un producto o servicio novedoso en un mercado suficientemente grande. Suelen estar relacionados con aspectos innovadores y empresas de tecnología.

Otra diferencia, el Riesgo. El emprendedor busca oportunidades de negocios y la manera de hacerlo rentable eligiendo modelos de negocios probados y sustentables invirtiendo sobre la base de un plan de negocios establecido. Su intención es crear un negocio viable en un plazo establecido. Sin embargo, si nos vamos a las Startups este no es el caso, ya que corren mayores riesgos debido a su grado de innovación e incertidumbre acerca de la aceptación de su producto o servicio por parte del mercado. Ambos tienen una gran ambición por tener éxito, pero mientras uno busca vender el otro se enfoca más en dar a conocer su idea y dar valor a los ojos de inversores o grandes empresas.

También hay diferencias en el grado de especialización por cuanto el emprendedor es capaz de brindar diferentes productos o servicios e incluso ambos a la vez, pero no suelen especializarse en uno sólo. La startup en cambio, se enfoca en un solo producto o servicio, lo que les permite ofrecer una mayor especialización en lo que hacen centrándose en la mejora constante y sin perder su enfoque.

Pero también los equipos son un rasgo de distintivo. La startup surge cuando un grupo de emprendedores identifican un problema el cual en cierta forma les apasiona y deciden crear una solución innovadora a dicho problema.

Por último, el ritmo de crecimiento también es una característica reconocible, en las startups porque al ofrecer productos innovadores carecen de competencia permitiéndoles crecer de una manera exponencial una vez que su producto es aceptado por el mercado, en cambio el proyecto emprendedor es más lento y progresivo al tener que lidiar con la competencia y muchas veces la saturación del mercado creada por la cantidad de productos sustitutos disponibles en el mercado.

En resumen, metas en el corto y mediano plazo contra metas a largo plazo. Modelo de negocios probado contra modelo innovador. Mercados existentes contra el descubrimiento de nuevos mercados. Inversión personal o búsqueda de inversores. Tanto el emprender como el crear una startup son iniciativas complicadas. Saber en qué se circunscribe su idea de negocio es un primer paso necesario a la hora de planificar su hoja de ruta al mundo empresarial.