En este mundo cada vez más diverso, cambiante y complejo que un emprendedor pueda abordar todas las necesidades, riesgos y combinaciones de su sector en su negocio resulta prácticamente imposible. Siempre habrá más propuestas fuera de lo que la empresa puede ofrecer. Por lo tanto, para explorar y explotar nuestra propuesta de valor, los emprendedores deben contemplar la posibilidad de encontrar nuevas combinaciones. Una de estas opciones es la de ver a nuestros competidores como colaboradores. La clave está en definir convenientemente esa colaboración. 

¿Por dónde empiezo?, pues con preguntas básicas como ¿Qué me sobra que a otra empresa pueda resultarle útil? O, ¿Qué necesito que otra pueda tener en exceso?, el resto es ver posibilidades de hibridación y colaborar en cualquier parte de la cadena de valor de tu proyecto desde el almacén, la distribución, punto de venta o base de datos (conocimiento).

Veamos algunas opciones colaborativas.

Un almacén puede ser caro de mantener, y en muchos casos están infrautilizados, con gran cantidad de espacio y recursos sin utilizar.

El inventario es un inmovilizado de un valor enorme. Por raro que parezca, compartir inventario con otras empresas del sector te permite reducir costes de stock o ampliar tu catálogo. 

Si utilizas un proveedor logístico externo, de alguna manera ya estás compartiendo el espacio dentro del camión. Pero en estos casos no tienes mucho control sobre la logística, y eso suele empobrecer o bien las operaciones, o bien el nivel de servicio final al consumidor. Compartiendo tus rutas podrías diseñar una logística propia que soporte servicios de valor añadido, por ejemplo, entrega el mismo día, o envíos y devoluciones gratis.

Aparte de la evidente ventaja de compartir costes, o poder acceder a un espacio físico más atractivo, compartir un mismo espacio de exposición permite hibridar propuestas de valor y multiplicar el tráfico y ventas en la tienda.

EMPRENDIMIENTO COLABORATIVO

Tienda “Tongues Delicatessen”. Viena (Austria)

 Venden carnes, fiambres, quesos y música electrónica en el mismo punto de venta

Una de las cosas que más envidian las grandes distribuidoras de las tiendas es el conocimiento directo del cliente -sus preferencias, hábitos y pautas de consumo-, pues bien, recoger y estructurar esta información y compartirla con tus fabricantes a cambio de privilegios y beneficios en la distribución no es mala cosa. 

También en los servicios de posventa, instalaciones, servicio técnico, reposiciones, etc. Igual que en el caso de la logística, ¿cuánto valor podrías incorporar en nuevos servicios si pudieras controlar toda la experiencia posventa? Compartir una red de servicios te podría permitir desarrollar esta capa con un enorme valor añadido.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo incorporar la colaboración en diferentes puntos de la cadena de valor, pero más allá del ahorro y mejoras no olvidar que toda colaboración no sirve de nada si finalmente no se traduce en una ventaja real que impacte en la percepción del consumidor y que toda colaboración supone compartir.

 

Autor del Post:

FRANCISCO GERMAN PEREZ LOPEZ

Responsable Técnico del CADE de Teba (Málaga)

Colaborador temáticas IDEAS DE NEGOCIOS de la Plataforma CRECE en la provincia de Málaga