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Los días 5, 6 y 7 de junio de 2018 tuve la oportunidad de asistir al II Foro Iberoamericano de Economía Social, que tenía Osuna y Sevilla como sedes. Siempre es una gran experiencia poder compartir conocimiento, talleres y ratos libres con personas de otros lugares del mundo.

Además de empaparme de conocimiento, pude charlar con un señor de Chile que había vivido en el Polo Norte y en el Polo Sur. Conversé con alcaldes de pueblos de diferentes países y descubrí que al final los problemas son comunes… Y me sorprendí de mi mentalidad cateta. Todo ocurrió de la siguiente forma: durante un momento de descanso en el que compartí un café con un panameño y un hondureño, surgió la pregunta sobre la hora a la que había que tomar el bus de para ir a Sevilla. Yo les dije que estaba yendo y viniendo al foro en mi coche, ya que vivía en Córdoba. Ellos no mostraron ninguna expresión en sus caras, como si no entendieran que para mí apenas era una hora de viaje el ir hasta Osuna. Entonces les dije “Córdoba está aquí al lado”, pero sus caras seguían sin mostrar ninguna expresión. “¿conocéis Córdoba?” les pregunté. Y ellos contestaron: NO.

Mi mundo se derrumbaba, ¿cómo alguien en este Planeta no conoce Córdoba?, no me lo podía creer, es como si me dicen que no saben quién es ¡¡¡ Messi o Einstein!!!. Les trate corregir de su error: “seguro que os suena la Mezquita Catedral, un monumento único” NO. “Medina Azahara” NO, “los patios”. NO. “Séneca”. NO.

Hundido, me quede en la miseria.

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A lo largo del día fui recuperando mi ánimo, y lo ocurrido me recordó uno de los problemas que a diario les indicamos a los emprendedores para que no caigan en él. Enamorarse de su proyecto hasta perder la cabeza. A mi me ocurrió, estoy tan enamorado de mi ciudad y le veo tantas virtudes, que no puedo imaginar que los demás no las vean. Eso les ocurre a muchas personas que emprenden un proyecto, están tan cegados de amor por el mismo que no ven defectos, solo ven virtudes, y piensan que los demás tienen que ver esas virtudes con la misma facilidad, y que por ese motivo los clientes harán cola para comprar lo que ellos venden. Y luego llega el choque de realidad.

En el entorno que nos rodean existen otros puntos de interés, el Mundo no esta parado esperando que llegue nuestro producto a solucionarles la vida, como tampoco los asistentes al foro estaban deseosos de llegar a Andalucía para que alguien les dijera que Córdoba es la mejor ciudad del Mundo, ellos ya conocían la mejor ciudad del mundo, la suya.