El sector del comercio es, con diferencia, el que más autónomos acumula en España, representando a cerca del 25% del total. Sin embargo, el comercio minorista tradicional es uno de los que más se ha visto castigado por la crisis y en tiempos de recuperación tampoco se vislumbra una solución a medio plazo. Uno de los motivos es indudablemente que la distancia entre las ventas del comercio minorista con respecto a las grandes superficies es cada vez mayor, brecha que continúa en aumento motivada por el cambio de hábitos de los consumidores y la disminución del poder adquisitivo.

Por ello, ante esta situación muchos comerciantes piensan que una de las soluciones a la crisis de su negocio es la puesta en marcha de una tienda online. Pero  ¿es rentable, en líneas generales, una tienda de este tipo?. Esto es lo que vamos a analizar a lo largo de estas líneas para determinar si puede ser una solución o no a la situación que se vive en el sector del pequeño comercio tradicional, aunque lógicamente dependerá de los casos y la situación de cada uno pero vamos a enumerar unas líneas generales a tener en cuenta antes de tomar esta decisión y ponerla en práctica.

A menudo no se lleva a cabo un análisis exhaustivo de ello, pues es un proceso que no es “excesivamente” costoso, y dado que la clientela cada vez se decanta más por la compra desde casa, se puede pensar que la solución a la crisis de la tienda física pasa por crear nuestra propia tienda digital.

Vamos a hacer números, hoy por menos de 250 euros al años, con tiempo y dedicación, se puede tener una tienda online. Hay que echarle ganas, como en todo proyecto de emprendimiento, pues, aunque puede parecer fácil el recorrido será largo y duro en la mayoría de los casos. La inversión inicial es muy baja y eso es una ventaja, pero hay que cuantificar el tiempo que vamos a tardar en obtener rendimiento pues no se trata de algo que vaya a promocionarse de la noche a la mañana, este período de introducción en el mercado es inversamente proporcional a la inversión y podríamos estimarlo en aproximadamente dos años.

Nos podemos plantear algunas cuestiones a tener en cuenta antes de dar el paso y no caer en un estrepitoso fracaso.

En primer lugar, si vamos a lanzar una tienda online es mucho más fácil hacerlo si tenemos una tienda tradicional montada, pues a parte de la experiencia que eso nos reporta y la seguridad de contar con un producto aceptado por la clientela, disponemos de una base de datos con nuestros clientes actuales que nos puede servir para promocionar el nuevo proyecto.

Otro aspecto a tener en cuenta es el montante económico con el que contamos para la compra de mercancías pues la tienda online requiere una gestión del circulante que garantice el aprovisionamiento y el servicio al cliente en el tiempo estipulado.

Además de contar con tesorería para poder gestionar el circulante hemos de prever que quizás no estaría mal hacerle a nuestra página algo de publicidad, una campaña diseñada para dar a conocer la existencia de la misma y alguna que otra promoción que ayude a conseguir este objetivo.

Relacionado con la audiencia seguimos con el posicionamiento, pues no tiene sentido tener una tienda online si nadie la visita, para eso tenemos que tener en cuenta que el conocimiento o el buen asesoramiento en nuevas tecnologías son fundamentales para el éxito de un proyecto de este tipo. Hemos de tener especial cuidado con la forma en qué mostramos los productos, el alojamiento que disponemos y las características particulares que Google pueda reconocerla sin problemas.

Antes de concluir esta reflexión destacar la conveniencia o no de contar con un blog que complemente a la tienda virtual, se puede decir que es tan necesario como una pasarela de pago y vamos a ver por qué.

En primer lugar, por el valor de los contenidos que se recojan en el blog, pues van a contribuir a que las ventas aumenten. Para ello los contenidos del blog han de ser relevantes, interesantes y sobre todo útiles al consumidor, solucionadores de problemas más bien.

Otro aspecto es la confianza que genera leer a alguien que entiende y sabe del producto que está vendiendo, con contenidos, usables y razonables, muy relacionado con el anterior.

Y para cerrar la conveniencia de un blog hay que hablar de SEO, el blog se actualiza, se le da vida con los contenidos y permite generar una comunidad alrededor de la tienda online.

Una vez justificada  la conveniencia del blog, hemos de incluirla en el debe del mayor de gastos derivados de la tienda online, pues el blog no es tarea fácil y no podemos encomendarla a cualquiera, requiere tiempo, conocimientos y dedicación y eso, si no contamos con ello, hay que pagarlo.

El haber recoge los ingresos que vendrán determinados por el número de artículos vendidos por el precio de los mismos.

Ahora sólo hay que extraer el saldo resultante del debe y del haber para determinar en cada caso si el proyecto de tienda online que queremos montar es o no rentable, no es fácil…pero si tenemos todo esto en cuenta las posibilidades de éxito pueden verse incrementadas.

Autora: Francisca Castro Yepez