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De manera inconsciente y de forma colectiva, solemos considerar virtuosas o especiales a aquellas personas que desempeñan roles de “líderes” en la sociedad. Pero, ¿Qué significado le damos realmente a la palabra “líder”? ¿Qué actitud y/o aptitud es la más representativa de un líder? ¿Qué les diferencia de un intelectual o un emprendedor?, y los más importante ¿son todos los que están?

Según Warren Bennis un líder tiene que tener una serie de características concretas, como pueden ser las siguientes: Innovador, original, centrado en las personas, inspirador, tener visión a largo plazo y amplitud de miras, etc. Pero si nos damos una vuelta por Internet y observamos el perfil de muchos de los supuestos “lideres” del sector de la emprendiduría, posiblemente nos llevemos alguna sorpresa.

La red está plagada de perfiles que se autodenominan: Influencers, gurús, evangelizadores, expertos e incluso “rockstars” o “ninjas”. Muchos de estos falsos profetas se han erigido en oráculos y guías de los emprendedores, explicándote desde su púlpito virtual lo que debes o no debes hacer.

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El emprendimiento ha dejado de ser una actitud vital, para convertirse en un negocio en el que estos “gurús” buscan sacar tajada con su verborrea, ofreciendo opinión, consejo, coaching, mentoring, formación, o lo que sea necesario. Es posible, que entre todos hayamos creado una auténtica “burbuja del emprendimiento” en la que haya más personas viviendo del “emprendimiento” que emprendiendo.

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Personalmente considero que un emprendedor es aquel que dedica sus horas y esfuerzos a sacar un proyecto empresarial adelante, y no a tanto “gurú”, que sin haber montado jamás una empresa viable, sin haber celebrado sus éxitos o llorado sus fracasos, se permite el lujo de asesorar a otros.

El caso es, que cada vez son más los casos de jóvenes emprendedores, que contratan servicios de consultoras y/o aceleradoras, pagando un coste que pone en peligro el propio proyecto empresarial

¡¡ Hay “gurús” que cobran más que el propio emprendedor !!

Antes de ponerse en manos de un supuesto “gurú del emprendimiento”, los emprendedores deberían conocer, que existen muchos programas públicos o semi-públicos con ayudas valiosas y asesoramiento prácticamente gratuito.

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Otro consejo que os doy es que, aunque no es malo escuchar opiniones de otras personas, un emprendedor debe ser consciente de que nadie conoce su producto mejor que él mismo, y que la responsabilidad de como marche su proyecto es sólo suya. Todo dependerá, al fin y al cabo, de las decisiones (erróneas o acertadas) que vaya tomando en el proceso.