Es muy frecuente asociar la innovación y relacionarla con la creatividad, con el azar o la inspiración genial de un momento. Pero estos elementos, que pueden ser importantes para que se dé el proceso de innovación, son sólo algunos de los componentes que intervienen en dicho proceso. Tener ideas es sencillo, tener buenas ideas ya es más difícil, pero lo que realmente constituye un reto estratégico para las empresas es generar continuamente buenas ideas y convertirlas en productos y servicios con éxito comercial en el mercado.

Según el Manual de Oslo define los siguientes cuatro tipos de innovación:

  • Innovación en producto/servicio: Introducción en el mercado de nuevos (o significativamente mejorados) productos o servicios. Incluye alteraciones significativas en las especificaciones técnicas, en los componentes, en los materiales, la incorporación de software o en otras características funcionales.
  • Innovación en proceso:  Implementación de nuevos (o significativamente mejorados) procesos de fabricación, logística o distribución.
  • Innovación organizacional: Implementación de nuevos métodos organizacionales en el negocio (gestión del conocimiento, formación, evaluación y desarrollo de los recursos humanos, gestión de la cadena de valor, reingeniería de negocio, gestión del sistema de calidad, etc.), en la organización del trabajo y/o en las relaciones hacia el exterior.
  • Innovación de marketing: Implementación de nuevos métodos de marketing, incluyendo mejoras significativas en el diseño meramente estético de un producto o embalaje, precio, distribución y promoción.

Y es en este último caso del que vamos a hablar, el objetivo final es sorprender a la audiencia, crear el deseado efecto “wow” en el consumidor y hacer que el resto de marcas se giren para que observen con detalle el verdadero significado de la palabra innovar.

Pero debemos ser conscientes que innovar requiere tiempo, recursos, visión analítica y astucias y eso no es tan sencillo. Además, debe ser una innovación continua, no en un momento determinado y ya está, porque las tendencias y gustos están en continuo cambio.

Podríamos basarnos en dos pilares en la innovación en marketing: como ventaja competitiva, ser diferentes nos hace únicos. Y la innovación para alcanzar el éxito, por ejemplo, innovando en procesos y estrategias del marketing.

Por lo tanto, para poder alcanzar esto debemos ser observadores, escuchar y hacernos las preguntas adecuadas para intentar encontrar la solución de lo que puede realmente funcionar, pero no hacer copias exactas de lo que ya hay, eso ya de antemano se puede garantizar que no funciona.

Si estudiamos el sector podremos darnos cuenta de las deficiencias que existen, si encontramos estos puntos débiles nos va a permitir encontrar alguna solución y desarrollar estrategias de marketing innovadoras y que puedan funcionar.

 

 

Silvia Moyano Graciano

CADE MONTILLA

CÓRDOBA