Probablemente, en la actualidad, se está transformando la realidad laboral de manera considerable. Hace un tiempo, y conviviendo con la actualidad existía un paradigma laboral que siempre ha sido considerado como “lo único”. No había otra forma de entender el mundo laboral.

Entre los axiomas que ya estaban y coexisten con el nuevo paradigma podemos comparar los siguientes mitos con las nuevas realidades:

Antiguo paradigma Nuevo paradigma.
El mercado laboral era una estructura fija con reglas fijas. Todo era estable. El mercado laboral ya no tiene reglas fijas ni va a tenerlas. El cambio es lo que permanece.
El puesto de trabajo era para toda la vida. Aunque en ocasiones fallaba. No hay puestos de trabajo para toda la vida. Aunque en ocasiones falla.
Primaba la inteligencia y la habilidad individual. Prima la inteligencia y la habilidad colectiva.
El emprendimiento buscaba talento laboral El talento profesional busca emprendedores.
Se interpretaba el trabajo como intercambio de tiempo por dinero. Se interpreta el trabajo como intercambio de valor por dinero.
La unidad de trabajo era “la jornada” La unidad de valor es “el proyecto”
Se trabajaba para ganar dinero Se trabaja para aportar valor a la sociedad, y como consecuencia se recompensa recibiendo valores y dinero.
El jefe es el propietario de la empresa que me contrata. Quien recompensa mi entrega de valor es mi cliente. Ese es mi verdadero jefe.
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Ambos paradigmas coexisten, el antiguo y el nuevo. Uno a extinguir, otro a reinventar.

Actualmente, en el ámbito laboral, existe una crisis de valores. Se entiende que los criterios a la hora de tomar decisiones están cambiando. No es tanto cuestión de crisis económica, esta ya pasó. Ahora es más referida a la adaptación al nuevo paradigma laboral.

Según palabras de Sergio Fernández (Instituto de Pensamiento Positivo) en la época anterior el capital “ponía a bailar” al talento. En la actualidad, es el talento el que “pone a bailar” al capital.

Todo lo tangible es creado previamente en lo intangible. La creatividad es un concepto que se ha convertido en elemento esencial del emprendimiento. La innovación pasa a ser un concepto indispensable en el emprendimiento.

Es algo mágico que consigue resultados ya que los problemas se solucionan con elementos creativos e innovadores que los emprendedores ponen en marcha.

En la nueva era económica, lo intangible es lo que adquiere valor. La producción física, agraria e industrial se encuentra mecanizada, robotizada. La producción nueva es entrega de valores intangibles o servicios.

La generación de valor económico se hará a través de entrega de bienes intangibles, comercio de intangibles.

Los sistemas educativos y laborales no están adaptados a estos nuevos tiempos. Es lógico, suelen ir a remolque de la realidad y se suele tardar en adaptarse a estos nuevos momentos. Ello debe llevarnos a reflexionar de qué contenidos o qué materias deben recibirse antes de tomar la iniciativa laboral en este nuevo panorama.

Materias como emprendimiento, empatía, innovación, habilidades sociales, habilidades digitales, redes sociales, gestión de la productividad y del tiempo, creatividad, etc., aún no son asignaturas y son necesarias o más bien indispensables para conseguir tener un “nuevo” buen currículum para el siglo XXI.

Y cuáles son las características del nuevo paradigma laboral:

  1. Los hobbies y las pasiones personales ahora forman parte de tu profesión. Son algo así como los pilares o cimientos de cualquier proyecto emprendedor o profesional.
  2. Se trabaja aportando valor a la sociedad. Con ello y a posteriori se compensa dicha aportación recibiendo recompensa en distintas formas, entre ellas el dinero, el tiempo, la información, etc.
  3. Nos acercamos a un mundo donde prima la abundancia en lugar de la escasez. La creatividad y la creación de valores genera más abundancia y mejoras diarias.
  4. Desaparece el esfuerzo como valor esencial, aparece algo parecido que es la fluidez, la disciplina y el hábito
  5. El nuevo rol laboral requiere de un para qué. Cada profesión o cada proyecto empresarial debe tener un enfoque de finalidad.
  6. La incertidumbre forma parte del medio ambiente laboral. Ésta debe ser tomada en su aspecto positivo, generador de creatividad y solución de problemas vía emprendimiento.
  7. Antes las empresas de éxito eran las grandes. Hoy las empresas de éxito son las ágiles. Estas son propias de los emprendedores, y en particular aquellos que pasan por start-up según la filosofía Lean. De hecho, las actuales grandes empresas ya están generando departamentos ágiles para competir.
  8. Antes las decisiones económicas se hacían a través del Estado o las grandes corporaciones, dominada por los productores. Ahora las decisiones económicas están muy descentralizadas y se producen de manera muy ágil y dominadas por los grupos de consumidores.
  9. El “egoísmo” del empresario está dando paso al altruismo de entrega de valor del emprendedor.
  10. Vamos hacia un mundo Co: Co-laborador, Co-operador, Co-creador. Proveedores, clientes, empresas del sector o no, entran en este concepto.
  11. Se cambia el concepto de Producción por el de Innovación. La utilización de productos mínimos viables es indispensable, es decir, los prototipos.
  12. Se está pasando del concepto de automatización al de personalización o humanización de los productos y servicios (en el aspecto laboral).
  13. El título académico pierde importancia. Ahora cuenta el talento.

 

FUENTE: Ponencia de Sergio Fernandez (Director de la ESCUELA DE PENSAMIENTO POSITIVO. MASTER DE EMPRENDEDORES)

 

Autor: Jose Miguel Nuñez Hidalgo.