El pasado 29 de marzo de 2017 todos los medios de comunicación se hacían eco de la noticia sobre la solicitud de salida de la UE por parte del Reino Unido a Bruselas. De esta forma, Londres hacía uso del ya conocido artículo 50 del Tratado, por el que un país miembro puede retirarse de la Unión Europea. Esta salida suponía la primera fisura a un proceso de integración política y económica que, hasta que se conocieron los resultados del Referéndum en Reino Unido, parecía inquebrantable.

En la actualidad nos encontramos que después de dos años y medio después del referéndum, celebrado el 23 de Junio de 2016, en el que se decidió la salida todavía no está claro lo que va a pasar. Durante este tiempo han sido muchas las negociaciones llevadas a cabo y que de momento no han logrado poner de acuerdo a las partes.

La fecha prevista para el Brexit es el 29 de marzo de 2019, ante la proximidad de la fecha se han buscado acuerdos de separación que contaran con la mayoría necesaria para su aprobación. Un primer intento tuvo lugar el 25 de noviembre de 2018, para someterlo a votación al mes siguiente. No pudo ser pues la primera ministra Theresa May se percató de que no podía llevarlo adelante. Un nuevo intento se produce  el 15 de enero de este año que  termina con una derrota de 432 votos en contra y 202 a favor, por lo que claramente no prospera.

El Brexit que preocupa tanto a los británicos y a muchos europeos desde hace más de dos años es una abreviatura de dos palabras inglesas Britain (Gran Bretaña) y Exit (salida). Es el término que se utiliza para describir la salida del Reino de la Union Europea (UE). Reino Unido se incorpora a la Unión Europea en enero de 1973 pero en junio de 2016 es cuando los británicos deciden finalizar una relación de más de cuarenta años.

La pertenencia a la Unión Europea supone para sus estados miembros la aceptación de las denominadas “cuatro libertades fundamentales”: libre circulación de trabajadores, mercancías, servicios y capitales. El motivo que llevó a los británicos a decantarse por la salida de la Unión fue la recuperación de sus  fronteras, que les permitiría un mejor control de la inmigración.

El acuerdo de separación que se está negociando todavía quiere establecer un período de transición  que pretende conseguir tiempo para negociar la nueva relación entre Londres y Bruselas. Este período fijado inicialmente hasta diciembre de 2020 no supone cambios importantes en la relación mantenida hasta ahora. En el acuerdo también hay que dirimir cuánto dinero tiene que ingresar el Reino Unido a la Unión Europea por los beneficios obtenidos durante su permanencia así como preservar los derechos de los ciudadanos británicos que actualmente viven o trabajan en países de la Unión o los de los europeos que lo hacen en el Reino Unido.

Todos estos obstáculos son salvables si se comparan con la gran polémica que sería evitar el levantamiento de nuevas fronteras entre Irlanda e Irlanda del Norte, que consiguieron sellar la paz tras la eliminación de las mismas. Pero si el Brexit prospera y Reino Unido sale de la Unión  esas fronteras podrían volver a instaurarse, aunque las partes se han propuesto que ello no ocurra.

Se van a volver a celebrar votaciones, aunque estas en los últimos meses hayan sido bastante similares, el Gobierno las pierde, se le da un nuevo plazo para que presente alternativas, lo hace pero sin cambios  y se vuelve a emplazar a una nueva votación pidiendo más garantías a la Unión Europea. Las enmiendas no faltan, sobre todo aquellas que piden ampliación de plazos si, para el 26 de febrero, no se  ha negociado ningún pacto de salida.

Un Brexit sin acuerdo significaría que el acuerdo de salida y el período de transición negociados durante meses, ya no se aplicarían. Reino Unido y sus dos jueces en la UE también dejarían de formar parte del Tribunal Europeo de Justicia en Luxemburgo, lo que plantearía la cuestión  de cómo la UE podría hacer cumplir las decisiones judiciales sobre un país fuera del bloque.

Por todo ello, las cartas están sobre la mesa y todas las opciones son posibles: salida el 29 de marzo próximo, renegociación del acuerdo que es más probable en caso de que el gobierno cambie o que el Brexit se anule.

Expectantes estamos a ver qué va ocurriendo.

Autora: Francisca Castro Yepez