De todos es sabido, que el cliente es la razón de ser de toda empresa. ¿Entonces, porqué cuesta tanto dar una respuesta inmediata a sus necesidades con nuestro producto o servicio?. La razón está, en el Marketing Directo. El marketing de hace unas décadas, se basaba generalmente en aplicar publicidad a la creación de un producto/servicio, para así estimular su venta, que podría ser, a través de medios visuales, escritos con imágenes o la venta por medios auditivos.

 

Hoy en día a través del marketing directo se pretende usar dicha información para ajustar las ofertas y comunicaciones, a las necesidades de segmentos o nichos de mercados, que previamente se han definido, al objeto de afinar nuestra futura campaña estratégica de marketing.

 

¿Llegamos todo lo rápido que deseamos a nuestros clientes? Parece, que con la entrada del marketing digital, el marketing directo a pasado a un segundo plano, teniendo una menor relevancia. Hemos de tener en cuenta, que hoy en día, aunque el avance digital es imparable, aún queda una importante brecha en algunos sectores, y es en estos, como son los comercios minoristas, donde el marketing directo es fundamental.

¿Cómo funciona el marketing directo?, El marketing directo se basa en la comercialización directa con un cliente seleccionado previamente, para obtener respuestas inmediatas, que nos ayuden a conocer el comportamiento en determinados aspectos que se desean conocer. ¿Cómo seleccionamos al usuario/cliente previo?. El cliente se selecciona, cual, si fuese una investigación en toda regla, utilizando bases de datos, donde se incluye la información detallada de los clientes.

¿Por qué se sigue utilizando?: En primer lugar, porque es un método rápido y económico de llegar al consumidor, porque se dirige a potenciales segmentos de clientes, por lo que el impacto es más efectivo, además, se puede personalizar la acción y obtener también, una respuesta más personalizada, que pueda ser medible.

Es cierto que es un método muy eficaz, pero aspectos como la intrusión del espacio de la intimidad (LOPD), y el coste de las listas de contactos masivos, ponen en tela de juicio la estrategia de este tipo de marketing. Habría que buscar pues, una metodología donde la presión hacia el cliente fuese menor e incluso, que la participación de este, tuviese algún tipo de recompensa.

Jesús de Nolasco Nogales