En esta primera entrada queremos hablaros de una experiencia poco satisfactoria o incluso insatisfactoria, a las que muchas mujeres están sometidas una vez al trimestre, más o menos…

La visita a un taller mecánico.

Un espacio poco cuidado y nada amable, con pósters pegados en las paredes que no muestran precisamente monumentos turísticos, mecánicos que dan unas explicaciones sobre los problemas del coche, que hay que hacer una especialización en ingeniería para entenderlas, muchas veces no se acepta el pago con tarjetas… Y otros muchos pequeños detalles que hacen la visita una experiencia desagradable: “Lo que más me fastidia es que después te meten en el maletero del coche las piezas sucias y tengo que quitarlas…”, nos comentaban sobre este tema hace un par de días.

El sector de los talleres mecánicos independientes, que tiene establecimientos en todos los municipios de Andalucía, está sometido a un importante estrés en la actualidad. Y si estos talleres no empiezan a cambiar su modelo de negocio, en poco tiempo perderán clientes, efectivos y empleo.

¿Por qué? Porque han aparecido empresas, de momento dedicadas sobre todo al cambio de neumáticos, que utilizan la economía de escala que permite Internet para ofrecer precios bajos (al menos eso es lo que perciben los consumidores).

Y hay que tener en cuenta que el cambio de neumáticos es el producto estrella de muchos pequeños talleres mecánicos.

Estas nuevas compañías (la más conocida es i-neumáticos por su promoción en televisión) combinan la venta a bajo precio y la instalación con talleres móviles que hacen el cambio en la calle.

Así, la situación de muchos talleres independientes se ha vuelto difícil: muchos clientes optan Internet. Y claro, después de todo, se entiende que a las consumidoras (y muchos consumidores) tampoco les disguste demasiado no visitar al taller.

¿Cómo reaccionar?

Creemos que es equivocado luchar contra la nueva competencia por el precio, es difícil que las consumidoras y consumidores perciban que el antiguo taller del pueblo o del barrio es más barato que las empresas de Internet. (De hecho, casi todos los talleres también compran los neumáticos por Internet).

El precio debe ser ajustado, pero no debe ser la base del modelo de negocio.

Tampoco sirve como elemento clave el recurso de que en estos talleres se realizan revisiones oficiales con piezas originales de las marcas. Es interesante, pero el consumidor percibe que nadie sabe tanto de un Seat como el taller de la marca Seat). Además, sin querer dan fuerza a los talleres oficiales… El consumidor puede pensar: “si son tan importantes las revisiones oficiales llevaré el coche al taller oficial”.

Para nosotros los talleres independientes deben centrarse en desarrollar el servicio personal, especialmente dedicado a las mujeres que son las que más sufren en la visita al taller.

¿Qué proponemos? Un espacio de espera y de trabajo agradable, no agresivo, la posibilidad de que te inviten a un café mientras te arreglan el coche (seguro que hay un bar cercano con el que llegar a un acuerdo), unas explicaciones en las que predomine la confianza (“ya no tendrás problemas…”), el servicio de recogida y entrega (que muchas veces existe pero no se cuenta), un programa de fidelización que se encargue de llamarte cuando debes cambiar o revisar algo, y contar que un buen mantenimiento ahorra dinero y disgustos a medio plazo.

Creemos que éste es el camino: sólo respetando y atendiendo bien a los clientes de ambos sexos podrán los mecánicos mantener la salud de sus talleres independientes.

En cierta medida los mecánicos tienen un problema de sexo.

¿Estás de acuerdo con esto? Si tienes anécdotas u opiniones complementarias o diferentes, cuéntanoslas.

*Ésta es la primera entrada de la Plataforma de conocimiento del proyecto Crece. Esperamos que te guste, te invitamos a participar y a visitar la plataforma www.programacrece.com que está ya activa, pero que estará a pleno funcionamiento a principios de Octubre.