¿Qué respondéis si os decimos que Nueva Zelanda y Almería tienen una estrategia turística parecida? Pero mientras que el país de las antípodas la lleva adelante con éxito, en Almería aún no hemos llegado a sacar provecho de los recursos que tenemos. Aquí os dejamos la experiencia de Ana de Haro, técnico de CRECE, que nos lo cuenta de primera mano.

Si yo digo Nueva Zelanda, tú piensas en kiwis, maoríes, el famoso haka de los All-Black… y, sí, en El Señor de los Anillos. Curioso, ¿verdad?

Hace un par de años tuve la suerte de hacer un largo viaje por este país, tres semanas en coche recorriendo las dos islas, y me di cuenta de que el turismo en Nueva Zelanda se basa, sobre todo, en dos recursos: primero, los espectaculares paisajes (que se reflejan en turismo de naturaleza y turismo de deporte de aventura). Y, desde hace unos diez años, la industria del cine.

Un poco de historia: rodar en Nueva Zelanda es baratísimo. Series de televisión como Xena o Hércules se rodaron allí. También películas como Las crónicas de Narnia y las próximas secuelas de Avatar. Y, por supuesto, El señor de los anillos, gracia a Peter Jackson, santo patrón de Nueva Zelanda, que ha instalado los estudios de Stone Street en Miramar, una zona residencial de Wellington. Los neozelandeses se han dado cuenta del genial recurso que tienen a mano, y han enfocado el turismo hacia el cine.

¿Cómo? A través de estupendos tours que te llevan en autobús por las localizaciones de los rodajes de El señor de los anillos y El hobbit. Pero no son tours pasivos o aburridos. Son toda una experiencia. Os pongo de ejemplo el tour que hace Wellington Movie Tours por los alrededores de la ciudad, que viví de primera mano. Un guía te recoge donde tú le digas, te sube a un mcirobús y te lleva a una docena de localizaciones. En cada una de ellas el guía te muestra el sitio y te enseña los fotogramas de las películas en los que esos sitios aparecen. Te cuenta anécdotas del rodaje y después, ¡sorpresa!, se saca de la mochila algún elemento de atrezzo para que puedas hacerte una foto reproduciendo tu escena favorita de la película en el sitio donde se rodó. Una gozada.

Wellington movie tours

Foto de Wellington Movie Tours

Esta experiencia puedes vivirla también en Queenstown (¡los bosques de Lothlorien!), en Twizel (Edoras), el parque natural de Tongariro (¡Mordor!), o en la aldea de Mata Mata, donde puedes pasear por el poblado de Hobbiton.

El turismo en Nueva Zelanda ha vivido una auténtica revolución con todo esto, y los neozelandeses están muy orgullosos de su recurso.

¿Tenemos en  Andalucía algún sitio donde pueda vivirse una experiencia de turismo cinematográfico semejante? Pues sí, y bastante más antigua que la de Nueva Zelanda. Ya os he adelantado que está en Almería. ¿Os suena el desierto de Tabernas?

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Este espectacular paisaje fue el escenario hace cincuenta años de rodajes de westerns tan emblemáticos como El bueno, el feo y el malo, Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio… o algunas personales favoritas mías como Le llamaban Trinidad y Le seguían llamando Trinidad. Aún hoy se siguen utilizando en anuncios para televisión, videoclips, o capítulos de series tan famosas como Dr. Who. Tenemos, por tanto, el recurso. ¿Cómo es el producto?

Lo experimenté en primera persona en una visita a Almería hace algo más de un mes. Los aficionados al género pueden visitar los sets de rodaje originales, en espacios como el parque Mini-Hollywood, Western Leone o Fort Bravo-Texas Hollywood. Tenemos la posibilidad de hacer turismo cinematográfico. ¿Cuál es la diferencia con NZ? La experiencia en sí.

El Mini-Hollywood está mucho más orientado al turista (con la posibilidad de disfrazarte y hacerte fotografías caracterizado como un vaquero o una chica de can-cán), cuenta con cuidados espectáculos y otras atracciones que hacen las delicias de los niños (un cuidado zoo, por ejemplo). Algunos decorados están bastante viejos, eso sí. El otro espacio que visité, Fort-Bravo Texas Hollywood, tiene un problema mucho más grave: no está configurada la experiencia del cliente.

Me explico.

Fort Bravo es bastante grande, con un poblado indio, un poblado vaquero y un poblado mexicano. Los tres con edificios abiertos en los que puedes entrar y salir y calles por las que pasear. También puedes disfrazarte o ver dos espectáculos teatralizados: un cancán con pistoleros y un atraco al banco. Hasta ahí, bastante bien. PERO cuando llegas, como turista, te sientes bastante abandonado, casi arrojado en mitad del desierto. Pagas una entrada elevada, nadie te recibe ni te explica qué hacer, y tienes varias horas por delante, con poco más que hacer aparte de dar una vuelta por los sets (puedes hacerlo en carro), entrar y salir de los edificios (que no están decorados; por dentro algunos son poco más que paredes desconchadas, escaleras que crujen y polvo por todos lados) y esperar a que empiecen los espectáculos. La sensación de inseguridad (¿aguantará esta escalera mi peso? ¿Aquí se puede entrar?) es importante. La tienda es pequeña, cara y poco variada.

¿Qué se echa de menos? El mito del western recreado. No se trata sólo de que vea los escenarios. Necesitas, como turista, que te los cuenten. Que un guía te acompañe, te enseñe imágenes de las películas (podrían incluso proyectarse). Que te muestren y te demuestren las localizaciones. Que te incluyan en la experiencia de forma más participativa que un simple paseo. Y que las instalaciones estén limpias, cuidadas y seguras. Tanto en uno como en otro espacio el personal va disfrazado, pero cuando estuve allí, eché de menos que alguien me mostrara dónde se habían rodado las escenas míticas de los clásicos del género. Alguna imagen de Clint Eastwood aquí y allá hubiera ayudado mucho. Y, sobre todo, dar sensación de seguridad. Es una pena llegar a un escenario conservado y tener miedo de entrar en la localización por miedo a que el suelo se rompa (eso en Mata Mata no ocurre, os lo puedo asegurar).

¿Las claves?

  • Experiencia participativa: vístete, hazte fotos.

  • Mostrar y demostrar la localización, con fotos o clips de vídeo.

  • Seguridad y limpieza.

  • ¡Una buena tienda!

  • ¡Mucho que hacer! Nada de aburrirse en un paseo por los escenarios de nuestro cine.

¿Qué os parece? ¿Alguno de vosotros ha tenido una experiencia interesante de turismo cinematográfico? ¿Se os ocurre alguna forma de mejorar nuestros recursos? Contádnoslo en los comentarios.