De unos años a esta parte, todos hemos oído hablar en algún momento del fenómeno de la economía colaborativa o de términos concomitantes con el anterior como son: Economía de plataformas, economía digital y un largo etcétera de términos que viene a definir todos ellos la misma cosa o algo muy similar.

Estos términos pretenden definir un fenómeno económico muy reciente, surgido del uso de internet como medio para la prestación de servicios de intermediación que anteriormente eran realizados por empresas de todo tipo. Gracias a la contratación online, los servicios de intermediación prestados por agencias de viajes, empresas de transporte, agentes comerciales, inmobiliarias, bancos, etc. Hoy son el campo de trabajo de plataformas digitales que intermedian entre clientes y empresas o entre demandantes de servicios y prestadores de los mismos.

Esta nueva forma de demandar y prestar los servicios, ha dado lugar a gigantes de la economía digital como Airbnb y Homeaway en el sector turístico, Amazon en el sector de la distribución, Uber en el transporte o Paypal en el sector financiero.

Pero dentro de estas plataformas de mediación online, algunas de las que mayor repercusión han tenido y están teniendo en nuestra región, con nombres tan conocidos por todos como Airbnb, Homeaway o Booking, son aquellas destinadas a la intermediación en el alquiler de viviendas de uso turístico, principalmente por su gran impacto en uno de los sectores claves de la economía andaluza como es el turismo.

En el año 2016, cuando el fenómeno del alquiler de viviendas turísticas a través de plataformas digitales como Airbnb ya era algo muy extendido en nuestra comunidad, el Gobierno andaluz publico el Decreto 28/2016, de 2 de febrero, de las viviendas con fines turísticos, con esta normativa se reguló en Andalucía un fenómeno como el alquiler de viviendas para uso turístico entre particulares.

A raíz de la publicación de esa normativa, las viviendas en alquiler para uso turístico que permanecían en una especie de limbo legal desde que la nueva Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) las había sacado de su ámbito de aplicación, pasaron a estar reguladas en Andalucía, creándose una categoría específica para ellas dentro del Registro de Turismo de Andalucía (RTA) denominada Viviendas con Fines Turísticos (VFT).

Desde ese año 2016 hasta la actualidad, el crecimiento de inscripciones en el Registro de Turismo de Andalucía de este tipo de viviendas ha sido vertiginoso, y según los datos disponibles a finales del año 2018, en Andalucía existen 42.165 alojamientos registrados con una capacidad total de 219.289 plazas.

Pero el desarrollo de este tipo de actividad, como por otro lado era previsible dado el desigual reparto de la actividad turística en nuestra región, no ha sido ni de lejos uniforme entre los diferentes territorios.

Como era de esperar, a la cabeza de las inscripciones figura la provincia de Málaga con 24.406 alojamientos inscritos y una capacidad de alojamiento de 127.580 plazas, es decir más del 50% del total, tanto en alojamientos como en número de plazas disponibles.

A una gran distancia de la provincia de Málaga se encuentra la provincia de Cádiz con 5.753 alojamientos inscritos y una capacidad de alojamiento de 30.934 plazas.

Y en tercer lugar de este pódium de inscripciones se encuentra la provincia de Sevilla, con 3.801 alojamientos y una capacidad de alojamiento de 18.307 plazas.

Pero bajando al detalle de estas inscripciones y dado el eminente carácter urbano del turismo que protagonizan este tipo de alojamientos, cabe preguntarnos cuales son las ciudades andaluzas con mayor número de viviendas inscritas en el RTA, y la respuesta a esa pregunta es que las dos ciudades andaluzas que lideran el número de viviendas inscritas son Málaga y Sevilla, Málaga con 4.037 alojamientos registrados y Sevilla con 3.647 alojamientos.

Se constata un hecho que ya todos intuimos, el turismo en Andalucía se concentra mayoritariamente en la zona litoral, y especialmente en el litoral malagueño. Pero a ese dato genérico, aplicable a cualquier tipo de turismo y a cualquier tipo alojamiento turístico, ya sea este hotelero o extrahotelero, hay que añadir una información adicional que se ha evidenciado con la inscripción el RTA de las viviendas con fines turísticos. Las nuevas formas de contratación de estas viviendas turísticas, a través de plataformas digitales, ha generado un fenómeno turístico en Andalucía que no era ni mucho menos mayoritario en nuestra comunidad como es el turismo urbano de ciudades, en una comunidad como la nuestra que hasta hace muy pocos años estaba orientada casi exclusivamente hacia modalidades turísticas de sol y playa.

Esta nueva modalidad turística se ha hecho muy evidente, quizás más que en ninguna otra ciudad de Andalucía, en la ciudad de Sevilla. Donde del total de alojamientos inscritos en la provincia, el 96% se ubican en la ciudad de Sevilla. Lo que ha supuesto convertir a esta ciudad en uno de los grandes polos de atracción turística de Andalucía, pese a no ser un destino tradicional de sol y playa como lo es la Costa del Sol o el litoral de Cádiz.

En esta evolución hacia centros turísticos de primer orden de las grandes ciudades de Andalucía, Sevilla se ha convertido en un caso único por la desproporción tan enorme entre la actividad turística de la ciudad y su provincia, pero la ciudad de Málaga, pese a albergar en su provincia los municipios más turísticos de Andalucía y a algunos de los más turísticos de España en la Costa del Sol, ha conseguido albergar en su casco urbano el 16% del total de VFT de la provincia, algo inimaginable unos años atrás cuando el turismo urbano, potenciado hoy por la aparición de las nuevas plataformas digitales, era un turismo muy minoritario en nuestras ciudades.

Fuente: Apartsur, RTA.

Autor: José Antonio Fernández Navarrete